El año pasado, alrededor de veinte estudiantes médicos de la universidad de Southern estaban planeando un viaje misionero en el rio Berbice en Guyana. El equipo de nuevos estudiantes necesitaba un individuo de práctica avanzada que pudiese observarlos y le preguntaron a mi esposa Alegria que los acompañase dado a que ella era una enfermera practicante.
Yo estaba muy entusiasmado por el viaje desde el comienzo. No obstante aun había algunos detalles que me preocupaban. “Qué tal si sucedía algo malo?” La pista de aterrizaje más cercana a nuestra base de operaciones en el pueblo Kimbia, estaba más de treinta minutos por medio de lancha rápida. “Qué tal si sucedía una emergencia y yo no podía llegar a la avioneta rápidamente?”
Después de mucha oración, decidimos que los beneficios eran más que los inconvenientes y decidimos hacer el viaje. Era una oportunidad hermosa que mi familia y yo teníamos el privilegio de participar en ella.
El viaje termino siendo un éxito tremendo. En fin, el equipo decidió dividirse en dos grupos separados para poder llegar a más aldeas durante las cortas dos semanas que tendríamos. A pesar de las cortas semanas que estuvimos allí, nos encontramos con no menos de cuatro emergencias de las cuales necesitamos la avioneta.
En una situación crítica, una madre trajo a su bebe enfermo a la clínica y Alegria se dio cuenta de que él bebe tenía que ser llevado al hospital inmediatamente. Sin embargo, sin el uso de la avioneta, y sin dinero para alquilar una lancha rápida, la madre simplemente se regresó a su hogar. Esto realmente me molesto.
Estuve dando vueltas al muelle de nuestra escuela en el río Berbice y miré hacia arriba y abajo del río tratando de llegar a una buena solución. Fue entonces cuando decidí que simplemente tendríamos que conseguir un avión anfibio para satisfacer las necesidades médicas de las comunidades de los ríos de Guyana.
Por lo tanto, hace dos semanas volé comercialmente a Orlando, Florida y conduje 45 minutos a Winter Haven para conseguir mi licencia de avión marino de un solo motor. El curso duro dos días y medio y era una de las cosas más agradables que he hecho en la aviación! ¿Dónde nos deja esto ahora? Tenemos un pie en el río Berbice ya. Ahora es el momento de poner el otro pie en el agua mediante la búsqueda de la avioneta anfibia correcta. Gracias por sus fieles oraciones y apoyo a medida que avanzamos por Cristo en las comunidades de los ríos de Guyana.