He sido una voluntaria en el orfanato “Famila Feliz” por menos de cuatro meses. Mi vida ha sido más que cambiada. ¡No podré volver a ser la misma! No quiero ser la misma. No quiero vivir una vida sin el propósito ni la alegría que tengo aquí cada día. Ya sea que esté enseñando, jugando o dándole un beso de buenas noches a mi hijito; sé que no hay ningún otro lugar en el que preferiría estar. Cada uno de estos cuarenta y cinco niños tienen sonrisas e historias que han robado mi corazón para siempre. ¡Te garantizo que también robarán tu corazón!
El sábado pasado, el pastor local vino a nuestra iglesia. Él vino a bautizar a dieciocho de nuestros preciosos niños. Yo nunca había visto a nuestra iglesia tan repleta de gente. Un niño tras otro fueron bautizados. La habitación estaba llena de oraciones y sonrisas para con cada uno. Era increíble ver a estos niños delante de sus seres queridos y de desconocidos proclamar su amor por Dios. Estos fueron los niños con los que yo había jugado, estudiado y orado durante todas esas semanas.
Después del servicio, se hizo un llamamiento para que pasaran al frente aquellos que querían ser bautizados. Siete de los chicos más pequeños pasaron al frente. Se pusieron de pie y pasaron juntos al frente. Sonrisas nerviosas iluminaron sus rostros. No pude evitar sentirme increíblemente bendecida por ser parte de un lugar especial que ayuda a que los pequeñines conozcan y comprendan el amor de Dios.
La mayoría de estos niños no provienen de una educación Cristiana. Es muy probable que no hubiesen escuchado el nombre de Jesús antes de venir a “Familia Feliz”. ¡El sábado pasado fue una demostración del poder de Dios que obra en este lugar! Actualmente estamos en semana de exámenes. Los niños han estado estudiando hasta tarde, escribiendo y memorizando para sus exámenes.
Muy pronto debo decir adiós a estos jóvencitos que se irán a sus casas durante el verano. Les extrañaré entrañablemente deseando que estén aquí. Voy a mirar hacia atrás recordando ese sábado tan especial. Recordaré el ver a tantos de mis niños caminando hacia el frente y dedicar sus vidas al Maestro. Recordaré cuan evidente ha sido el trabajo del Espíritu Santo en este campus durante las últimas semanas. Y luego voy a mirar adelante con gran expectación para ver cómo El declara Su amor y poder la próxima vez.